Thursday, March 10, 2011

LAILA

LAILA.

Cuando empezamos a rodar por la carretera que sale de Cumana hacia el puerto, me percate que el carro empezaba a fallar y no respondía al pedal de aceleración con precisión, poco a poco fue perdiendo la fuerza y por mas que me esmeraba el mismo no avanzaba con la velocidad que requeríamos para subir las empinadas curvas de la vía, ya la tarde arreciaba y con el carro hasta los tequeteques de mercancías que dicen, nos empezamos a preocupar por la cercanía de la noche que inmisericorde se nos venia encima y entre falla y falla fuimos subiendo, al principio pensamos que seria un sucio en el carburador o la gasolina con agua ya que recién habíamos llenado el tanque, logramos llegar hasta la parte mas alta de la carretera, de hay en adelante todo seria en bajada y aunque éramos cuatro en el vehículo no dejamos de alarmarnos por la posibilidad de quedar accidentados en medio de la noche en esos parajes tan solitarios y oscuros de la carretera de oriente.
Llegando al puerto decidimos buscar un mecánico que a esa hora pululan por los alrededores del terminal de pasajeros de oriente en Barcelona, rebuscándose un dinerito pa llevar a casa, el mismo luego de arduas deliberaciones y análisis nos aconsejo que le cambiáramos la gasolina al carro como base y principio, jajaja que profundo el tipo, si eso no funcionaba tendría que bajar el motor para hurgar en sus entrañas y descifrar tamaña de falla, jajaj que bolas como pudimos prendimos el carro y nos rodamos a otra calle donde seguimos el lógico y elemental consejo de votar la gasolina a pesar de el escuálido presupuesto que nos quedaba pa la carretera.
Días antes y a pedidos de la mama de mi compadre Julián preparamos el viaje hacia laila de margarita con todos los gastos pagos y con la finalidad de buscarle una mercancía para su negocio en Caracas de ropa de bebes, y otras menudencias típicas de esos viajes, en el mismo y en vista de que no había mas nadie disponible fuimos Andrés, buen amigo de esos años, Lony mi primo que por esos días andaba con unos coco encima razón por la cual no podía beber, mi compadre Julián y yo.
Con ese fin salimos tempranito hacia Cumana desde donde seria mas barato el cruce hacia la isla, ese viaje fue bien rápido y a pesar que paramos en algunos lugares a comer las especialidades de la zona llegamos bien temprano a la cola del ferrys, recuerdo que nos toco un mocho de barco que tiene mas años que matusalén donde los viajeros van debajo de los vehículos y a mi me dio medio claustrofobia, y decidí quedarme en la cubierta donde colgué una hamaca y me dispuse a dormir mientras los compañeros de viajes se tomaban unas cervecitas para ir calentando los motores, jajaj.
Estando lo mas profundamente dormido empecé a sentir que como que me orinaba y el miau era tanto que me mojaba todo con el mismo y aunque me esforzaba en orinar lo mas lejos posible la brisa hacia que el miau me salpicara todo, era realmente una sensación bien extraña que adjudicaba a la brisa que nos rodeaba, cuando a lo lejos oigo las burlas y rizas de mis compañeros de viaje, fue tanto que con la misma me desperté para enterarme que caía un estruendoso palo de agua y yo me encontraba completamente emparamado con el mismo y encima con unas ganas urgente de orinar, fue imposible continuar en la cubierta y a duras penas nos trasladamos al recoveco ese que llaman cabina donde terminaríamos de hacer el viaje. La estadía en la isla fue en un apartamentico bien simpático y acogedor por los lados de Juan Griego, esos eran aquellos años en los que no existía la zona franca y todo era un contrabando, un misterio, un chanchullo, que se yo y por todos lados se veían caras sospechosas y tal, donde tu llegabas se te aparecía un tercio o una viejita con cara de malas pulgas, esas que fuman tabaco con la candela pa dentro y te susurraban que si tenían las franelitas chinas o los quesitos de cajita, el guayacolado, el wisquisito, el HK3 que según era el viagra de la época, las cannon originales, jajaj que tiempos, en fin, después de pasar la primera noche, nos paramos y realizamos todas las diligencias a las que habíamos venido y quedamos que cuando ya estuviésemos presto al retorno cargaríamos las mismas en el carro mientras el tiempo era nuestro y nos dedicamos a comprar agüita ardiente y recorrer laila completamente, sus playas, pueblitos, mercados, todo como les digo acompañado del aguardientico, Andrés, Julián y yo no dejamos taguara que no visitáramos y en todas nos metíamos aguardientico siempre acompañado del primo Lony que por su situación no podía ni oler el licor, quedo para siempre con el remoquete de el enfermo desde ese viaje, fueron unos días muy intensos e inolvidables que afianzarían la amistad y camaradería entre los cuatro amigos, misma que continua hasta estos días y aunque algunos nos fuimos lejos a vivir, el internet nos regresa a esos maravillosos días cada cierto tiempo, regresando ya el Julián desde temprano el día anterior había prohibido la bebida con la finalidad de afrontar la vía con todos los sentidos, nos paramos, cargamos el carro y a decir verdad de vaina quedo espacio para nosotros, realmente no quedo lugar donde meter un trapo mas en ese carro, yo de verdad que no recuerdo como pasamos por la aduana con semejante verguero de mercancía y eso que estaba sobrio, jajaj solo se que llegaríamos ya entrada la tarde a Cumana desde donde tomaríamos la vía a el Puerto como les decía al comienzo del relato.
En fin retomando lo de la falla paramos el carro sobre una alcantarilla ya entrada la noche y después de quitar el tapón del tanque votamos toda la gasolina a pesar como les digo del poco dinerito que teníamos, y llenamos el tanque con nueva gasolina y al parecer la vaina funciono, como no teníamos previsto quedarnos en un hotel de regreso simplemente no guardamos las previsiones y tendríamos que agarrar la carretera a esa hora y como el carro ya respondía le dimos para Caracas de una sin pensar en las consecuencias, jóvenes al fin sin ninguna experiencia y dueños de la verdad, jajaj según. En lo que enfilamos la carretera y nos toco la primera pendiente llegando a Piritu empezó el carro con la falla misma que no nos abandonaría hasta un par de días después, llegando al extremo de no acelerar nada, solo prendía y en mínimo y a pesar que le jurungamos toda esa vaina el mismo solo prendía y se quedaba en mínimo, así pasamos dos días completos con sus noches, empujando ese carro hasta pasar las pendientes y montándonos corriendo en las bajaditas para aprovechar el impulso de las mismas en algunos trechos íbamos tan lento que los chamos se bajaban a caminar al lado del carro para estirar las piernas de lo acurrucada que las llevaban con tantos trapos y mercancías, comiendo y tomando lo indispensable con el fin de ahorrar dinerito y entre la oscuridad de algunos parajes solitarios y el peligro de andar tan lentos en una vía de alta velocidad con la posibilidad de ser llevados por delante por un camión que no se percatara a tiempo de nuestra situación, en fin un solo stress que fue aliviado solo cuando a la mama del Julián se le ocurrió la idea de mandar un carro a rescatar la mercancía hasta caucagua donde llegamos tres días después de nuestra salida de laila, esa noche después de hacer el trasbordo nos quedamos mi primo Lony y yo cuidando el carro en la bomba que esta en la entrada, y en la mañana llego mi papa con mi hermano Gualberto a rescatarnos y aunque el carro seguía con su peo a duras penas y esperando que bajara el trafico pesado logramos llegar a Caracas, donde metí el carro en un taller para que repararan la falla y seguimos a casita a descansar de tanto peos, luego al día siguiente cuando fui a retirar el carro el mecánico me diría que era una pendejada lo que tenia y que con un pedacito de teipe hubiésemos resuelto el peo, creo que ni me cobro si mal no recuerdo, y aunque la mama de mi compadre Julián tendría que hacer otros viajes con ese mismo fin no contaría con nosotros y con el pote de carro que tenia yo por esos tiempos, jajajaj que bolas. Además creo y es casi seguro que en toda la historia de la carretera de oriente los únicos que han regresado empujando un carro a pie desde Cumana hasta Caracas son estos cuatro guebones, Andres, Lony, Julian y esteban de jesus jajajaj.

OSMAN ARANGUIBEL

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