EL INFARTO
Fue en Guarenas, cuando recién habíamos comprado el apartamento en el edificio Guayguaza, en noche de viernes para sábado, yo como a golpe de 3 de la madrugada me pare de la cama con un terrible dolor en el pecho, todo el mundo se me vino encima, y con las niñas tan pequeñas, enseguida lo supe, era el comienzo de un infarto, como pude me deslice de la cama y sin hacer casi ruido para no alarmar a la María, me tire al piso tratando de conseguir la mejor posición para tratar de aliviar el quemante y ardiente dolor que casi no me permitía respirar, por mi mente transitaron todas esas cosas que aun no había logrado en la vida como ver crecer a mis hijas, verlas graduadas o casadas, conocer a mis nietos y en fin envejecer junto a la María en un lugar placentero y retirado del bullicio de las grandes ciudades, en eso estaba mientras con contorciones como les digo trataba de aliviar el fuerte y punzante dolor que incendiaba mis entrañas y es bien extraña la forma de pensar en esos momentos, solo como detener ese dolor corría por mi mente, de repente y en uno de esos movimientos tropezaría con la cama y la María se dio cuenta que algo raro pasaba, no me veía por ningún lado y aunque me llamo con insistencia, no podía articular ninguna respuesta en vista de mi malestar, cuando por fin se paro y me vio revolcándome en el suelo de dolor pego el grito, y despertando con el mismo a las niñas, se abalanzo hacia mi para tratar de ver que me sucedía, pero en el fondo ya ella presentía cual pudiera ser el mal que me torturaba por mis antecedentes familiares, toda desesperada corrió a la cocina a prepararme algún brebaje que pudiera ayudarme, eran tiempos en los que no existían teléfonos celulares, y los caseros de cantv simplemente pasaban años antes de que te pusieran los venditos aparatos en tu casa luego de hacer todos los tramites pertinentes y cuidado si no tenias que bajarte de la mula con algodón para que te pusieran en alguna fecha mas cerca el montaje del mismo, en fin la María empezó a esa hora a preparar a las niñas con la idea de salir de emergencia a un centro de salud, pero yo y luego de tomarme el tecito de anís estrellado y malojillo que desde que nos mudamos al apartamento, teníamos sembrado en el balcón, empecé a sentir un leve respiro de la ardezon , le sugerí que esperáramos ya que salir en Guarenas a esas horas de la madrugada era una exposición, las niñas se mantuvieron en sus cuartos atentas a todos los preparativos en completo silencio, solo sabían que algo raro y malo estaba pasando, una hora después con el dolor arreciando nuevamente le dije a la María que bueno saliéramos pero hacia Caracas y tratar de llegar a donde el cardiólogo que desde hacia unos años me trataba, salimos y la María le toco manejar lentamente para no alterar ya mi malogrado organismo, poco a poco y en completo silencio fuimos subiendo por la autopista y yo entre idas y venidas del dolor punzante resistía tratando de no asustar a las pobres niñas que entre el trasnocho y susto no pronunciaban palabra, así rodando por fin llegamos aun de noche a Sam Bernardino donde queda la clínica donde mi cardiólogo tenia por esos días su consultorio, pero resulto que eso no era ninguna clínica sino un anexo donde solo funcionan puros consultorios, así que no solo me tuve que calar el vendito dolor sino que también tuvimos que esperar que llegara alguien al edificio y nos diera alguna orientación de cuando podría ser atendido por un medico, como a las ocho de la mañana empezaron a llegar las enfermeras y por fin logre que alguien me dijera como hacer en mi caso, resulto que el medico no atendía de mañana y solo lo hacia por cita previa y por orden de llegada y entre la María y yo le paramos un peo a la chica y exigimos que lo llamara inmediatamente y le explicara por el peo que estábamos atravesando, la chica entendió que esto ameritaba un tratamiento distinto y que si, al ver mi tormento decidió colaborar y llamando al medico le explico todos los detalles del caso, este se ve que al saber que era yo un antiguo paciente y amigo le pidió que me preparara que el ya venia en camino, me desvistieron y acostaron en una camilla me colocaron los mil y un cables, y en eso estaba cuando apareció el mentado medico y yo mas asustado que el carajo, el tipo luego de realizarme el electrocardiograma, chequearme la tención y que si donde te duele, respira hondo, exhala, inhala, anja, tose, di AA, me dice claro y raspado, nojoda Osman tu no tienes un carajo , pero como así, pero si pase una noche de perros con ese terrible dolor, bueno así será pero del corazón no será que morirás hoy, que bolas, entonces el doctor me dice que me vista y que me siente en el consultorio para que tratemos de averiguar que es lo que me pasa, y empezó, anja y dime que comiste ayer en todo e l día, y empecé que si en el desayuno tal y que cual, el almuerzo, tal y tal, así el total de lo comido en ese día previo a mi padecer y el tipo pero no puede ser, según el, todos los síntomas eran de una vaina que se llama reflujo del esófago pero no tenia como comprobarlo, ya que el dolor era justo a la altura del corazón, en eso estábamos cuando me acorde que la Oni, antigua compañera de trabajo ese día anterior me regalo como a las cuatro de la tarde una bomba de esas de panadería y misma que me comí todita yo solo, el tipo no entendía de que bomba se trataba hasta que le esplique, nojoda y con razón por eso su nombre, bomba, el carajo busco dos antiácidos de su escritorio y tomate esta vaina y dos mas cada 4 horas y listo pa la calle nojoda, jajajaja salimos de esa clínica como a las dos de la tarde todos trasnochados y agotados con el stress que nos ocasiono todo este peo, directo pa la casita a dormir, y aunque me gustaban mucho jamás en mi vida volví a comerme una bomba de panadería ni nada que se le parezca, y es que como siempre digo, uno solo vive na mas que pa sufrir, jajaj.
OSMAN ARANGUIBEL
OSMAN ARANGUIBEL


0 Comments:
Post a Comment
<< Home