Thursday, March 10, 2011

EL DATO

Esa mañana me encontraba en la oficina trabajando cuando entro una llamada de teléfono, era mi papá, me invitaba para que lo acompañara al hipódromo de la rinconada ya que tenia un dato fijo que le había dado un jinete y era una oportunidad que no podíamos desperdiciar, me pidió que consiguiera el dinerito que pudiera ya que seria por un día a lo sumo porque esos datos eran imperdibles, yo después de sopesar la oferta le pedí a la cajera de la empresa que me prestara algodón y llegado el mediodía hora fijada para el encuentro salí raudo y veloz para la cita, mi papá me estaría esperando en los alrededores del hipódromo en un lugar convenido, dicho y hecho luego de estacionar el carro en el estacionamiento me dirigí al punto de encuentro y aunque lo tuve que esperar, al ratico divise a mi papá que lentamente se acercaba, una vez que me explico cual seria el plan a seguir entramos buscando la mejor posición y nos sentamos a esperar que se diera la carrera, misma que seria de las ultimas del programa para ese día, mientras nos entreteníamos viendo el desarrollo de las carreras y la locura que se desarrolla alrededor de la mismas que a su vez es un espectáculo digno de ver aunque sea una vez en la vida, le propuse a mi papá que comiéramos ya que no había almorzado y recuerdo que me dijo que ya tendríamos tiempo para eso pero que por lo pronto no malgastáramos el poco dinerito que entre los dos habíamos juntado, para que así fueran mayores las ganancias, mientras continuaba el delirio de los jugadores con sus apuestas, correcorres de ultima hora para colocar las misma en las taquillas, los tipos de las bancas con las manos llenas de billetes gritando a todo pulmón sus ofertas, un verdadero pandemonio, recordé con terror el día que me fui al hipódromo con el primo Lony para según el ponernos en un billetico y luego de un par de apuestas afortunadas el primo se fue al baño y me dejo parado junto a un tío de el, fanático de las apuestas y al no encontrar al Lony me dio a mi un fajo de billetes para que se lo apostara a un determinado caballo y yo de lo mas neófito en la vaina no logre concretar a tiempo la apuesta, el terror que le vi en los ojos a mi primo cuando le conté lo que pasaba en pleno desarrollo de la carrera y con el caballo al que tendría que colocarle la apuesta punteando la misma, al punto que me pidió que nos espabiláramos del lugar porque el tío nos mataría si ganaba, adiós gracias en la ultima curva el vendito caballo disque perdió las pilas y llego mas atrás que la ambulancia, cuando le contamos al tío lo que nos había pasado recuerdo que se paro y cuando pensé que me zamparía el primer coñazo me abrazo y agradeció por salvarle ese fajo de billetes, regresando al dato de mi papá, a medida que se acercaba la carrera crecía en nosotros la angustia, el hambre y la duda de cuanto seria la ganancia ya que a mi papá le habían asegurado que ese mocho de caballo en este día haría millonario a mas de uno, cuando le insistía a mi papá con lo del arrocito chino que vendían además muy barato para mitigar el hambre solo me pedía paciencia que ya vendrían comilonas exquisitas con los churupos que tendríamos, mi papá recuerdo que me pidió que fuéramos al lugar donde se preparan los jinetes con el fin de hablar con el pana de el para asegurar que el dato era imperdible, y así el muy hijo puta nos lo aseguro, recuerdo que dijo jueguen todo, que no se arrepentiríamos nunca de este día, así la aprensión creció mas y aunque el hambre arreciaba la recompensa lo valía, la locura crecía y el desespero entre los jugadores se hacia evidente, todos como enloquecidos por las ganancias obtenidas unos o las bancarrotas de otros que los hacia expresarse de las mas locas y disparatadas formas, yo por lo pronto y como no estaba acostumbrado a este mundo, realmente me encontraba muy intranquilo y nervioso, poco a poco se fue acercando la carrera en la que tendríamos la oportunidad de sacar un dinerito, hasta que nos toco y mi papa recolectando todo el dinerito hasta el del pago del tiquete de estacionamiento se dirigió a las taquillas donde aposto todo a ganador, nos quedamos completamente limpios de bola, y empezaron los preparativos para la largada, con el cuadre en el aparato de salida de los ejemplares, algunos mas nerviosos que otros pero al fin poco a poco fueron entrando en cintura todos menos, jajaja el de nosotros, que bolas, por mas que trataban no entraba en el aparato, y empezó la angustia, el coño caballo se negaba a entrar y dale pa traz y pa lante y que si se soltaba y corría y lo regresaban y nada y mi papa y yo sudando mas que el coño, por los parlantes anunciaban ya la partida pero con demoras por el chingo e caballo que no quería por nada entrar pa la vaina, pero y a pesar de la negativa del mismo y después de varios minutos a coñazo limpio entro y cuadro el puto caballo, cuando se dio la partida el mismo salió disparado como un cohete y de una se puso de primero, en los primeros metros el caballo se veía sobrado y volaba por la pista, mi papa no paraba de gritar de alegría aupando a nuestro caballo era una carrera larga como de dos mil metros o mas ya con el tiempo no lo recuerdo exactamente, solo que a medida que se desarrollaba la carrera nuestro caballo le sacaba mas ventaja al resto de los competidores y nosotros mas contentos que el carajo, así transcurrió la primera parte de la carrera todo según lo explicado por el jinete a mi papa, y ya llegando a la ultima curva nuestro caballo no tenia perdidas y era en ese sitio donde el jinete según sus propias palabras le daría el corrientaso al caballo con unas pilas acomodadas estratégicamente en un lugar solo conocido por el, es el cazo que saliendo de esa ultima curva y aunque estaba a la cabeza de todos perdió empuje y poco a poco se fue quedando rezagado siendo rápidamente alcanzado por el resto de los competidores quienes uno a uno lo fueron pasando terminando nuestro caballo de ultimo, mi papá quedo atónito y de un pálido que pa que les cuento, yo no solo no entendía que había pasado sino que ya no comería arrocito chino ni tenia con que sacar el carro del estacionamiento, malaya sea nojoda, cuando tuvimos conciencia de lo que nos había pasado entramos en chok, pero ya no había nada que hacer, despertamos de la triste realidad y solo el encuentro de un viejo amigo de mi papá resolvió el peo del estacionamiento, por eso siempre creo que el juego es como el crimen, no paga jajajaja que bolas.

OSMAN ARANGUIBEL

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